Hay música para llamarte,
para conocer la niebla,
para celebrar geometrías,
para devenir potencia,
para trabajar de día,
para trabajar de noche,
para caminar por los
puentes, para hundirse en
el barro,
para viajar hacia la nieve,
para comer pescado crudo,
para despedirse en los
aeropuertos, para quemar
un cigarro, para saltar
entre los muchos,
para desafiar al patrón,
para enloquecer, para llevarte a bailar,
para que sientas tu espina,
el final de tu lengua y las uñas.
Hay música para pensar en música, para volverse diminuto,
para contar compases, para sentir miedo, para hablar de otra cosa.
Hay música para comer, para vestir, para calzar, para preguntar.
Hay música para volver y para esperar.
Hay música para decir buen día, para comprar el pan, para hablar por
teléfono,para cruzar la calle, para ser visto.
Hay música para examinarce.
Hay música para ponerse boca arriba, para tragar mocos,
para pensar en los muertos, para luchar.
Hay música para las canoas, los patines, los nacimientos y para el
silencio.
Hay música para nombrar el afuera y hay música para llevar flores.
Hay música para abrir los ojos, para acelerar el paso y para empujar.
Hay música para volvernos grupo y sonar.
Hay música para envolverse y hay música para desplegarse.
Hay música para hacerla de nuevo.
c:ch
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